Jack Wilkinson, Presidente de la FIPA
¡Los agricultores están dispuestos a afrontar el desafío!
El “derecho a la alimentación”, elegido como lema del Día Mundial de la Alimentación 2007, es a todas luces, un derecho universal. Y alimento, significa agricultura. Los gobiernos deberían conceder a la agricultura la prioridad que merece para respetar el derecho a la alimentación de los más de 6.000 millones de personas que habitan el mundo y que, probablemente, serán 9.000 millones en el año 2050.
Se trata de un desafío que los agricultores de todo el mundo están dispuestos a afrontar. Sin embargo, los gobiernos tienen que comprometerse a ofrecer un entorno económico estable y favorable y un marco de política agropecuaria en la que los agricultores cuenten con la justa oportunidad de ganar ingresos razonables para sostener a sus familias.
Todas y cada una de las personas del mundo deben tener acceso, en todo momento, a alimentos suficientes, nutricionalmente adecuados y aceptables dentro de su cultura, para satisfacer sus necesidades, sea produciéndolos por sí mismos o disponiendo de medios suficientes para adquirirlos.
Para garantizar el derecho a la alimentación, la FIPA insta a los gobiernos nacionales a que adopten las siguientes medidas:
- Brindar a los agricultores acceso seguro y a largo plazo a los recursos naturales, económicos y productivos.
- Instaurar la legislación o los marcos profesionales adecuados que garanticen la participación equitativa de los agricultores en la cadena alimentaria, asegurando una mejor comercialización de sus productos alimentarios y precios de venta remunerativos.
- Fomentar un desarrollo equilibrado de las comunidades rurales que permita a las familias agricultoras el acceso a servicios básicos equivalentes a los prestados en los centros urbanos (carreteras, escuelas, servicios, pequeñas empresas, infraestructura administrativa básica).
- Garantizar una fijación adecuada del precio de los alimentos que permita a los agricultores el desempeño de sus actividades profesionales y la realización de las inversiones de desarrollo necesarias para respaldar la sostenibilidad.
La lucha contra el hambre y la pobreza debería constituir el objetivo fundamental de todas las naciones para garantizar el derecho a la alimentación de sus pueblos. ¡Ha llegado la hora de pasar a la acción!
