CALMER: 60 años defendiendo al productor

Ubicada en la ciudad de Mercedes (Soriano), nuestra socia CALMER celebra el 15 de agosto sus 60 años de historia. Sobre su trayectoria, presente y desafíos futuros, en CAF conversamos con Luis Moreno; productor apícola, directivo de CALMER desde hace 26 años y de nuestra Federación.

¿Cómo surgió y cuál es la historia de la cooperativa?

El 15 de agosto de 1960 se firmó el acta de constitución de CALMER, en la sede de un club social de Mercedes. Previamente se habían realizado algunas reuniones con un ingeniero regional del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que fue quien hizo ver la necesidad de agruparse a los productores.

Ya desde los inicios, lo que se buscaba era la defensa del productor a la hora de comercializar los productos, porque a mayor escala era más fácil mejorar los precios y luchar contra los acopiadores. En ese contexto, nada mejor que fundar una cooperativa para defender valores fundamentales como la transparencia y el precio justo.

Recién en 1968 CALMER logró tener una sede propia, que es nuestra casa central hasta hoy. Cuatro años después se compró un terreno en una zona suburbana de Mercedes donde se instaló la planta de acopio de granos, y en 1975 se inauguró la planta de silos del MGAP con una capacidad inicial de 15.000 toneladas. Diez años después esa planta se agrandó y se llevó a 25.000 toneladas de acopio.

La cooperativa siguió creciendo y en 2010, por ejemplo, volvimos a hacer una ampliación con un galpón celda de 15.000 toneladas. Con eso llegamos a la capacidad actual de 50.000 toneladas de acopio.

¿Cuántos socios tiene CALMER actualmente?

Hoy tenemos alrededor de 200 socios, los que básicamente están vinculados al rubro agrícola. También tenemos algunos productores de lana y somos socios de Central Lanera Uruguaya.

¿Cómo describiría el presente de la cooperativa?

En los últimos veinte años se asociaron dos fenómenos que impactaron directamente en CALMER. La agricultura a nivel nacional tuvo un crecimiento vertiginoso con la llegada de la soja, a la vez que esta zona de Soriano pasó a ser el corazón de la siembra directa.

Esta realidad llevó a que grandes empresas multinacionales hayan decidido instalarse en la zona y obligó a la cooperativa a trabajar a otro ritmo y aggiornarse de forma constante para atender la demanda de los productores y ser competitivos en el mercado. El esfuerzo por brindar más y mejores servicios nos ha llevado por ejemplo a renovar todos los equipos de laboratorios de análisis y a incorporar una planta de semillas moderna y con gran capacidad, entre otras acciones.

En la actualidad, somos conscientes de que estamos vivos en función de las alianzas que hemos hecho con distintas empresas –por ejemplo, malterías, molinos y comerciantes de granos- con el fin de beneficiar al productor. Juntarse por el bien común es el leiv motiv de nuestro presente y de nuestro futuro.

¿Cuáles son los desafíos que vislumbran a futuro?

Seguir consolidando las alianzas productivas y trabajar permanentemente en la mejora de los servicios y los procesos de producción. Tenemos también un compromiso permanente con el medio ambiente y con esforzarnos por mitigar todos los aspectos que puedan ser dañinos para el planeta.

A nivel general, el gran desafío es continuar siendo fieles al legado de los fundadores e CALMER. Seguir manteniendo la cristalinidad y la honradez como valores supremos. También tenemos el reto de atraer a productores jóvenes y de seguir apostando por la capacitación de nuestra gente, en lo cual invertimos permanentemente.

¿Por qué es tan importante la apuesta por el cooperativismo para el productor y para el país?

No conozco ninguna cooperativa agraria que se haya ido del país en tiempos de crisis, cosa que sí sucede con empresas gobernadas por otras lógicas de negocio.

Lo que más resalto son los valores que rigen nuestro accionar. El productor tiene la tranquilidad de que lo que la cooperativa es transparente; lo que dice es lo que es. También es destacable que la dirección de cada cooperativa está en manos de un cuerpo colegiado integrado por varias personas. Esto hace que a veces seamos lentos en las decisiones, pero habitualmente también más sabios, porque contemplamos distintos puntos de vista.

¿Hay algo en especial que quiera resaltar en este día particular?

Hay mucha gente para agradecer en esta historia, pero quiero hacer hincapié en el grupo humano que a lo largo de estos 60 años ha acompañado a la directiva de CALMER. Eso ha sido un gran valor y un activo dentro de la vida de la cooperativa. Vaya a ellos un agradecimiento muy especial.

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