Desde hace más de 30 años o “casi toda una vida”, como le gusta decir, Alda Rivoir trabaja en la cooperativa agraria CRADECO, de Colonia Valdense, donde se desempeña como Encargada de la Planta de Silos. Es la primera mujer en la historia de su organización en trabajar en esa área, pero hoy casi el 40% del personal del sector son mujeres.
“Una referente para nuestra cooperativa”, así la definió Gabriel Bagnato (Gerente de CRADECO) cuando desde Cooperativas Agrarias Federadas le pedimos el nombre de una mujer a la que entrevistar en el marco del 8M. Y tiene motivos: Alda ha trabajado en CRADECO durante la mitad de la vida de la organización, transmite un profundo amor por el campo, un gran compromiso con los productores rurales –para los que su tarea es esencial- y un profundo respeto por la herramienta cooperativa.
“El espíritu del cooperativismo, de ayudarse unos a otros para salir adelante juntos, engrandece al ser humano”, dice.
Una vida dedicada al agro y a la cooperativa
“Tengo 64 años, nací y vivo en Colonia Valdense, junto con mi esposo y mi hija. Me crié prácticamente en el campo y siempre me gustó. Como mi padre se dedicaba a la agricultura, cuando era pequeña vivimos en el Norte del país. Después hice la Escuela Agraria en un sistema rotativo que me llevó a estudiar y vivir en Rocha, Tacuarembó y Sarandí Grande. Fue una experiencia muy linda, de compartir con los compañeros y de aprender sobre el sector, recorriendo el país”, cuenta.
Apenas se recibió, volvió a Colonia Valdense y se contactó con la cooperativa CRADECO en busca de una oportunidad laboral. Y la encontró. “Empecé trabajando con el veterinario y luego surgieron otras posibilidades hasta llegar al laboratorio de semillas de la Planta de silos. Fui haciendo cursos para perfeccionarme en el área –por ejemplo, el de Perito Recibidor, que organizan CAF y el MGAP- hasta que surgió la oportunidad de hacerme cargo de la Planta”.
El sector es responsable de recepcionar la mercadería que envían los productores (cebada, soja y maíz, fundamentalmente), hacerle análisis de calidad, secarla, clasificarla, acondicionarla y conservarla en óptimas condiciones. “Trabajamos en la producción de alimentos, entonces tenemos que ser extremadamente cuidadosos en el tratamiento de esa mercadería, cuyo destino puede ser el consumo humano o animal”, explica.
Al comercializar la producción de los socios de forma conjunta, la cooperativa permite que el productor obtenga mejores precios. “Para que eso sea posible, es fundamental lograr una calidad uniforme del cereal que tenemos en la planta. Allí está el gran desafío de quienes trabajamos en el área: tratar de mejorar la mercadería, que no haya perdidas de ningún tipo, ser lo más eficiente posible en el rendimiento”.
Mujer al mando
Pese a ser la primera mujer en desempeñarse en el sector, Alda jamás sintió que su género haya sido motivo de desconfianza o duda sobre su trabajo, y cuenta con satisfacción que hoy son tres mujeres en un equipo de ocho personas en su área.
Consultada por las características que percibe en el liderazgo femenino, comenta: “Creo que la mujer es muy eficiente y responsable en su trabajo, a veces exigente en el aprovechamiento del tiempo, tal vez porque estamos siempre a las corridas entre la familia y el trabajo y nos acostumbramos. También pacientes y meticulosas en tareas de mayor precisión”.
Alda dice que lo más que le gusta de su trabajo es colaborar “en la base” de la cadena productiva, en contacto directo con los productores rurales. “Sé del esfuerzo que hacen diariamente junto a sus familias para cultivar la tierra, con un gran nivel de incertidumbre. En el momento de la cosecha se ve el fruto de su trabajo, y ahí estamos nosotros en la planta de la cooperativa para ayudarlos”, cuenta.
La familia como gran valor
“En el campo, el rol de la familia y de la mujer es central. Pese a que muchas veces están en el anonimato, ellas cumplen un rol fundamental: trabajan a la par del marido y son responsables de criar a los hijos, inculcándoles valores. Siento que en el campo aún permanecen los valores genuinos de la familia y de ser buena gente. Eso no se puede descuidar porque es el puntal de la sociedad”, reflexiona.
Alda ve con alegría que, cada vez con mayor frecuencia, las mujeres ocupen cargos de responsabilidad. “La mujer debe hacerse valer por lo que es y salir adelante con trabajo, responsabilidad y mucha tenacidad. Para eso es fundamental que nos sigamos formando… por suerte las nuevas tecnologías y los grupos de apoyo facilitan el acceso a instancias de capacitación”, concluy
Sobre la cooperativa
Fundada en 1962, CRADECO (Cooperativa Ruralista Agraria del Depto. de Colonia) cuenta con 800 socios que desarrollan actividades agrícolas, ganaderas o lecheras en predios familiares que se localizan en los Departamentos de Colonia y San José.
