Con 31 años, Guillermo Fernández preside CALIMA, una cooperativa ubicada en San Carlos (Maldonado), que brinda servicios al pequeño y mediano productor rural y que cuenta con más de 370 socios activos. En el día que esta institución cumple 68 años, conversamos sobre su historia como joven rural y los desafíos que enfrenta en su actual rol.

¿De qué rubro es productor? ¿Cómo surgió tu vínculo con el sector agropecuario?
Tengo 31 años y siempre viví en el medio agrario. Es una historia que se remonta unas generaciones para atrás: mis abuelos paternos son productores ganaderos, aunque tuvieron un pasaje por el rubro hortícola y luego una incursión en lechería.
Actualmente, formé mi familia y vivo con mi señora y mi hijo, en la zona de Partido Norte, a 5 kilómetros de la ciudad de San Carlos, muy cerca de la casa de mis padres. Estoy dedicado a la producción ganadera familiar.
¿Siempre pensaste dedicarte al sector agropecuario?
Cuando en la escuela me preguntaban: ¿qué querés ser cuando seas grande? Yo siempre respondía: lo mismo que mi padre, quiero trabajar en el campo.
Cursé hasta 3° año de Facultad de Agronomía en Montevideo, pero ahí perdí un semestre, me volví y me dediqué de lleno al trabajo de campo. Seguí haciendo algún curso a través de MGAP e INACOOP, pero estoy dedicado 100% a la actividad agropecuaria.
¿Cómo fue el proceso de empezar a trabajar con tus padres, esa etapa de empalme generacional?
Tengo 3 hermanos y desde niños trabajamos ayudando a nuestros padres. Por su parte, los abuelos empezaron a generarnos ese sentido de pertenencia a través de una ternera que nos regalaron, que luego fue vaquillona, vaca. De pequeños nos inculcaron esa visión de tener nuestros animales identificados para ir generando un capital.
La verdad es que me encanta esto, no se me ha pasado por la cabeza dedicarme a otra cosa. Somos dos los hermanos que más nos dedicamos al campo y mi padre siempre dijo que yo soy el que más lo lleva en la sangre.
¿Cómo se dio el vínculo con el cooperativismo y con CALIMA en especial?
Mi abuelo materno fue directivo alrededor de los 70, justo cuando la cooperativa atravesó sus momentos más oscuros, con una situación de quiebra. Tíos y primos de mi padre también han sido y son directivos.
Empecé a participar en el grupo de jóvenes de CALIMA. Un día vino David Fernandez, un primo de mi padre que es suplente en la directiva, y me planteó la idea de integrarme como vocal. Nunca esperé llegar a ser Presidente, pero ha habido un camino en el medio: fui vocal dos años, luego tesorero y ahora estoy en este cargo de presidente.
Quiero destacar que de aquél grupo de jóvenes que integré hace unos años, hoy tres integramos la Directiva de la cooperativa.
Desde hace unos meses tiene el desafío de presidir CALIMA: ¿Cómo definiría su presente? ¿Cuántos socios tienen? ¿De qué perfil (rubros, tamaño, etc)?
CALIMA viene aumentando su masa social. Cuenta con 374 socios activos, 278 hombres, 81 mujeres y 25 empresas. También tenemos algunos datos recientes sobre las edades de los socios: el 53% tiene más de 60 años, el 45% tiene entre 30 y 59 años, y el 2% entre 18 y 29 años.
La mayor parte son productores ganaderos, pequeños y medianos. Como rubros secundarios, tenemos algunos productores de olivos, ovinos, apícolas y horticultores.
¿Cuáles son los principales desafíos que visualizan para este año?
Recientemente realizamos un proceso de planificación anual, en el cual identificamos cuatro grandes desafíos. A nivel de los socios, crear una paramétrica que permita medir la fidelización del socio y en función de la misma realizar la distribución de excedentes de la cooperativa.
A nivel de recursos humanos, contratar a dos nuevos funcionarios. Uno de ellos ayudará en la parte de hacienda: su rol implicará visitar a los productores en sus predios para relevar problemáticas y ayudarlos insitu.
En lo que refiere a negocios de hacienda, acordamos trabajar en la generación de acuerdos comerciales que permitan generar beneficios concretos para los socios. Y en lo que refiere a comunicación, se prevé trabajar en la comunicación interna (realizando reuniones internas de funcionarios) y en la actualización de nuestro sitio web, al que queremos adaptar mejor a los procesos del ecommerce.
Como joven rural: ¿Qué es lo que te motiva a quedarte en el campo y a ser parte del sistema cooperativo?
Soy amante de la naturaleza, me gusta mucho el campo, no me encuentro en otro lugar. Al cooperativismo lo viví siempre en mi familia y entiendo que es la forma en que un productor se asocia con otros para ayudarse mutuamente.
En este aniversario: ¿Hay alguna novedad especial de la cooperativa que quieras resaltar?
Estamos muy contentos porque en CALIMA estamos trabajando en la expansión del local hacia el frente, será un salón de ventas muy vistoso. Además, recientemente realizamos la compra del terreno lindero hacia el norte de San Carlos. Nos enorgullece tener sentido de patrimonio y tierra.
En el día de nuestro aniversario, quisiera decirles a los socios que la cooperativa está siempre abierta a ayudarlos en lo que necesiten y que estamos trabajando en la búsqueda de mejores beneficios para ellos. Juntos siempre vamos para adelante.

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