Gisela Larrea (CALIMA) y Juan Carlos Canessa (COPAGRAN) son los ganadores del concurso “Yo amo mi trabajo en el campo” en la categoría relatos. Aquí compartimos sus creaciones y conocemos más sobre sus historias de vida.
El Jurado del Concurso –que estuvo integrado por Marina González, comunicadora de la FAO; Lucía Pintos, comunicadora del MGAP, y Bernardo Ramos, comunicador de Unión Rural de Flores- fue responsable de seleccionar a los dos relatos reconocidos en el marco de esta iniciativa, que fue organizada por Cooperativas Agrarias Federadas con el apoyo del SICOOP y de la FAO.
“Anécdotas de un abuelo esquilador”- Autora: Gisela Larrea (CALIMA)
“Tengo 18 años y vivo en Sierra de Garzón (departamento de Maldonado). Soy fotógrafa, trabajo en un viñedo y me gusta mucho la cocina”, cuenta Gisela, la joven escritora reconocida.
Con respecto a su vínculo con el campo y con la cooperativa, cuenta: “Mi familia se dedica a la producción de ganado y es socia de CALIMA. Lo que más me gusta de vivir y trabajar en el campo es que tengo mucha libertad, no estoy encerrada, es muy tranquilo y hay mucha paz”. Su relato narra la historia de su abuelo, que se desempeñó como esquilador. “Cuando me dijeron que había ganado no lo podía creer. Fue una gran alegría”.
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“Un recuerdo simpático de mi formación en el sector agrario”- Autor: Juan Carlos Canessa (COPAGRAN)
“Este concurso ayuda a acortar la brecha que existe entre el campo y la ciudad, contribuye a arrimar a las partes, muestra el valioso capital humano y la creatividad que hay en nuestro campo”, valora Juan Carlos, quien es productor ganadero, socio de COPAGRAN, directivo de CAF y autor del segundo relato premiado en el marco del certamen.
“Actualmente vivo una parte del tiempo en Montevideo y otra parte en el campo. Estoy en una etapa de la vida en la que disfruto cada etapa de la actividad a la que me dedico. Trabajo a conciencia, en un espacio sano y en contacto con la naturaleza”, cuenta.
Juan Carlos también se refiere al rol clave que las cooperativas desempeñan en el quehacer de los productores rurales: “Nos brindan un apoyo indiscutible. Rescato fundamentalmente su rol social: nos permiten intercambiar con otros productores para identificar problemas comunes y resolverlos en conjunto. También nos brindan la seguridad de contar con asesores técnicos que nos ayudan a saber qué caminos tomar. Gracias a la cooperativa, uno no se siente tan solo como cuando tiene que tomar decisiones”, concluye quien es socio fundador de COPAGRAN.
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