9 de febrero de 2009, París, Francia – El presidente de la Federación Internacional de Productores Agropecuarios (FIPA), Ajay Vashee, abordó cuestiones clave de la agricultura en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de Davos 2009. Hizo uso de la palabra en el coloquio Unlocking the Food Chain (Abrir la cadena agroalimentaria), refiriéndose a las cadenas de suministro globales, muchas de las cuales no son ni de ámbito mundial, ni capaces de abastecer las necesidades del mundo. Insistió en la necesidad de invertir en cadenas de suministro locales recurriendo a un enfoque regional para desarrollar las economías y alcanzar la masa crítica necesaria que justificaría las decisiones de inversión y permitiría contar con cadenas de suministro sostenibles, en las que los precios abonados a los productores estarían por encima de sus costes de producción. Vashee se reunió con líderes mundiales, como Bill Gates, Ban Ki-moon, Jacques Diouf, Josette Sheeran y ministros de Agricultura de todo el mundo y recalcó que la agricultura es un negocio y, los agricultores, empresarios capaces de traducir buenas ideas e innovaciones en beneficios mutuos que permitirían lograr la seguridad alimentaria en el mundo.
“Para avanzar, en muchos países en desarrollo, es necesario realizar inversiones críticas en infraestructuras básicas, como carreteras, puertos, líneas ferroviarias y comunicaciones”, dijo Ajay Vashee, presidente de la FIPA. “Los agricultores necesitan tener garantías sobre la tenencia de la tierra y equipamientos de producción y procesamiento modernos. Para generar esas inversiones que permiten alcanzar resultados más rápidamente, los compromisos políticos nacionales con el desarrollo de la agricultura deberían estar respaldados por patrones cuantificables y no sólo por la retórica, como sucede con frecuencia. Ello permitiría contar con un entorno de políticas públicas propicio y previsible. Más aún, habría que eliminar los obstáculos arancelarios y no arancelarios superfluos, lo cual permitiría trasladar alimentos de zonas excedentarias a las que son deficitarias, con el apoyo de sistemas de información de mercado e incentivos fiscales que induzcan a las empresas transnacionales a comprar a los pequeños agricultores.
“Sin embargo, todos esos compromisos son claramente de dominio público y están más allá del ámbito de realización del sector privado”.
“Para reducir las pérdidas postcosecha en los países en desarrollo, que en algunos cultivos alcanzan el 40 por ciento, sería necesario realizar inversiones cuantiosas en silos de acero, secadores de cultivos, almacenamiento en frío, instalaciones de procesamiento y centros de distribución y que éstos, preferentemente, sean empresas de propiedad de los agricultores. El programa de subvenciones a los abonos y semillas de Malaui tuvo éxito porque estaba vinculado a la prevención de las pérdidas postcosecha con el desarrollo de mejores instalaciones de procesamiento y centros de almacenamiento y distribución, además de subvenciones a los insumos.
“El mercado debería funcionar para los productores; los agricultores no son un factor de producción ni un producto básico sino socios fundamentales en la cadena de valor. Es esencial que las cadenas de suministro de productos básicos integren a los empresarios agrícolas en pequeña escala por medio de cooperativas u organizaciones de agricultores por productos. Los agricultores necesitan desarrollar la capacidad de trabajar juntos para agrupar suministros, satisfacer las normas de calidad e inocuidad y compartir información sobre precios, para acabar desarrollando mercados locales y regionales complejos.
“Ante la meteorología, las enfermedades y la volatilidad de los mercados, las herramientas para la gestión de riesgos son esenciales para que los agricultores puedan administrar el reembolso de sus créditos. El exceso de especulación en los mercados internacionales de productos básicos ha producido una elevada volatilidad en los precios reduciendo las inversiones en la agricultura, especialmente en la agricultura a pequeña escala. Una mejor gobernanza y más transparencia en toda la cadena de suministros constituye una condición previa, lo mismo que la supervisión del gobierno, la reglamentación y aplicación de comportamientos competitivos y el desarrollo de mercados de futuros y de opciones bien regulados.
“En mi propio país, Zambia, se produjo, en 1991, una gran sequía que tuvo por consecuencia un déficit de producción de un alimento básico como el maíz. La Unión Nacional de Agricultores de Zambia -junto con la Agencia de Reserva de Alimentos- se esforzó por garantizar el buen comportamiento del mercado, haciendo que ésta última se cubriese con opciones sobre el SAFEX (Mercado de Futuros de África del Sur). Esto permitió a los procesadores y operadores de productos básicos importar el déficit sin intervención del gobierno, ya que todos confiaban en las medidas. También evitó la donación de ayuda alimentaria, algo que sistemáticamente distorsiona la producción local”.
La FIPA es la organización mundial de agricultores y representa a más de 600 millones de agricultores familiares agrupadas en 120 organizaciones nacionales en 80 países. Es una red mundial en la que los productores de los países industrializados y en desarrollo intercambian sus preocupaciones y establecen prioridades comunes. La FIPA defiende los intereses de los agricultores en el escenario internacional desde 1946 y está reconocida como entidad de carácter consultivo general dentro del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. www.ifap.org
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