Fernando Carrasquera y Sergio Alba, integrante de la CEFIC y encargado de tecnología de CADOL respectivamente, participaron de un Encuentro de cooperativas de América Latina y El Caribe, realizado en República Dominicana. De la instancia, que tuvo lugar en junio y fue organizada por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Universidad UNICARIBE, se trajeron aprendizajes y vínculos a seguir forjando.

“Diversificar, reciclar, certificar, inteligencia artificial”, fueron conceptos que resonaron reiteradamente durante la actividad, contó Fernando. Sobre esta enriquecedora experiencia y los aportes que trajo a la cooperativa para seguir trabajando en clave de sostenibilidad, dialogó con CAF.
¿Cómo se enmarcó la participación de CADOL en este evento?
El vínculo comenzó hace dos años, mientras yo era presidente de CADOL. Junto con una funcionaria de la cooperativa, Verónica Rasquin, tuvimos la oportunidad de realizar un curso/capacitación online, a cargo de la FAO y la Universidad Politécnica de Madrid, enfocado en los principios de Inversión Responsable en Agricultura y Sistemas Alimentarios (más conocidos como principios IRA).
Estos 10 postulados son simples directrices internacionales que buscan asegurar que las inversiones en agricultura y sistemas alimentarios sean sostenibles, equitativas y contribuyan a la seguridad alimentaria y nutricional, así como al desarrollo sostenible. También abordan temas como la igualdad de género, el empoderamiento de los jóvenes, el cuidado de los recursos naturales, el respeto al patrimonio cultural, la promoción de sistemas agrícolas saludables y la transparencia en los procesos.
Cuando empezamos a adentrarnos en la temática, nos dimos cuenta que CADOL cumplía al menos siete de estos postulados, sin saberlo. Ahora que los conocemos, los aplicamos con más conciencia y profundidad.
En este curso/capacitación, que compartimos con cooperativas de México, Argentina y Paraguay, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y República Dominicana, pudimos conocer este trabajo que la FAO y la UPM lideran desde hace nueve años con el fin de luchar contra el hambre y la desnutrición.
Para ello, han apostado por generar acuerdos con Universidades para formar profesores que “salgan al campo” a trabajar con colectivos de productores y cooperativas.
Cuando culminó el curso y se comenzó a organizar el Encuentro en República Dominicana, continué participando de las reuniones preparatorias, en representación de la CEFIC de la cooperativa. En ese marco, los organizadores nos invitaron a presentar la experiencia de CADOL en un espacio que denominaron “Laboratorio Vivo”.
Desde la Directiva de la cooperativa nos dieron el aval y hacia Santo Domingo volamos Sergio Alba y yo. Quiero agradecer a CADOL por confiar en nosotros y en nuestro trabajo.

¿De qué se trató el Encuentro de Santo Domingo?
El evento se enmarcó en el Año Internacional de las Cooperativas y apuntó a ser un espacio para compartir experiencias y demostrar que las cooperativas somos aliadas estratégicas para contribuir al trabajo decente y la construcción de un mundo mejor.
El encuentro fue también el marco de la firma de un acuerdo de trabajo entre la FAO y la UNICARIBE. A su vez, diecisiete cooperativas y asociaciones de productores (entre las que se encuentra CADOL), firmamos un compromiso de trabajo con la UPM. Esto implica, por ejemplo, que seguramente tendremos un rol activo en la próxima edición del curso sobre los principios IRA, actuando como nexo con otras cooperativas de Uruguay que quieran capacitarse o dando charlas.
¿Qué presentó CADOL en el Encuentro de Santo Domingo?
Con más de sesenta años, CADOL era la cooperativa con más trayectoria del encuentro. El trabajo estuvo organizado en torno a mesas temáticas y a nosotros nos tocó el tema Agricultura Familiar.
Contamos que tenemos 180 socios productores, de los cuales: el 71% son familias que viven en el campo y trabajan solo con mano de obra familiar, el 22% son familias que viven en su mayoría en el campo y que zafralmente toman 1 o 2 empleados; y solo el 7% son familias y empresas que en su mayoría no viven en el campo y tienen todo el año personal a cargo.
También pusimos en contexto geográfico al país y a la cooperativa. Les dijimos que, siendo solo tres millones y medio de habitantes, en Uruguay producimos alimento para 35 millones de personas. En ese sentido, nuestra cooperativa está ubicada en una zona clave, en la ciudad de Dolores, que es la capital del trigo y la zona más fértil del país.
En relación a la forma de funcionamiento de CADOL, enfatizamos que en la cooperativa todos los socios reciben el mismo precio de venta, sin importar si lleva un camión de soja, cincuenta o cien. Tampoco hay tratos diferenciales ni privilegios en cuanto al rol que uno ocupe; tanto el camión del presidente como el de cualquier socio van a la misma fila.
En lo que refiere a capital social, compartimos que más del 60% de nuestros funcionarios son mujeres y muchas de ellas jefas de hogar. En referencia a la temática juventud, desde hace unos años tenemos un grupo de jóvenes y recientemente dimos un paso más integrando a una joven a la Directiva, porque sabemos que no solo hay que preparar a las nuevas generaciones; también hay que involucrarlos en las decisiones.
¿Con qué reflexiones se vinieron en relación al papel de las cooperativas agrarias en el desarrollo agroalimentario y la sostenibilidad?
Si bien Uruguay es un país pequeño, hay muchas acciones enfocadas en la sostenibilidad y la seguridad alimentaria que ya están dictaminadas por el gobierno. Por ejemplo, contamos con un sistema de trazabilidad en el ganado, y planes de uso y manejo de suelo.
Vamos por buen camino, pero hay que seguir trabajando puertas adentro y el papel de las cooperativas es muy importante.
El cooperativismo tiene muy buenos valores, como la ayuda mutua, la responsabilidad, solidaridad y la igualdad. Lo que nos falta a las cooperativas agrarias es reforzar el principio de la intercooperación, porque aún nos vemos como competencia. No somos competencia, si nos unimos somos potencia.
¿Qué oportunidades visualiza para seguir trabajando en CADOL y en CAF de cara al futuro?
En el encuentro también se habló de la importancia del consumo responsable de alimentos y del rol activo que podemos tener las cooperativas agrarias en la divulgación de este tema. Para valorizar el alimento y evitar el desperdicio, hicieron mucho énfasis en la importancia de trabajar con escuelas, restaurantes y hoteles, por ejemplo.
Se resaltó la importancia del cuidado ambiental y de la familia, porque no nos podemos olvidar que las cooperativas tenemos en el centro de nuestra filosofía a las personas.
También quedaron planteadas oportunidades de negocio, por ejemplo, con cooperativas de Perú. En resumen, nos trajimos un vínculo precioso con Universidades de distintos países y personas de otras cooperativas que atraviesan situaciones muy diversas. Aprendimos de sus experiencias que, por supuesto no se pueden cortar y pegar acá, pero que nos inspiran a seguir enriqueciendo este camino colectivo.
