En el mes de la Mujer Rural, desde CAF los invitamos a conocer a Nina Szwec: productora ganadera y primera mujer en integrar la Directiva de nuestra cooperativa socia CALSAL (Salto). “Hoy el camino para las mujeres rurales es más sencillo que hace 30 años. Ahora hay más mujeres al frente de empresas rurales y también integrando cooperativas agrarias”.
¿Dónde vive? ¿Cómo está compuesta su familia? ¿A qué se dedican?
Vivo en la ciudad de Salto, estoy casada con Néstor y tengo 2 hijos, Nadia y Nathanael, que están estudiando en Montevideo. Tengo un establecimiento rural en el departamento de Artigas en el que somos socias con mi hermana, nos dedicamos a la ganadería a ciclo completo.
¿Cómo se originó el vínculo familiar con el campo?
El vínculo con el campo viene de familia, es la historia de una familia de europeos que arribaron a Uruguay con una mano atrás y otra adelante.
Mi padre era polaco, llegó a este país con 5 años junto a su madre, siguiendo los pasos de su padre que había venido unos años antes. Cuando llegó, mi abuelo comenzó trabajando en el Frigorífico Anglo (Fray Bentos) y luego se dedicó al campo. A ese rubro siguieron dedicados después cuando se casó con mi madre, que también era europea.
Me crié en el campo y fui a la escuela rural. Después me vine a vivir a la ciudad de Salto y desde aquí gestionamos y viajamos a trabajar al establecimiento.
¿En algún momento pensó en dedicarse a otra cosa o siempre tuvo claro que lo suyo era el campo?
En algún momento quizás aspiré a estudiar y ser profesional, pero las circunstancias de la vida me llevaron por otros caminos. Esas familias europeas creían que lo más importante era trabajar, no veían el futuro con la mente abierta a otras posibilidades que tenemos hoy.
¿Cómo surge su vínculo con el cooperativismo agrario y con CALSAL en particular?
Mi padre fue uno de los productores que ha remitido a CALSAL a lo largo de toda su vida empresarial y también fue Directivo de la misma. Siempre estuve en las vueltas de la cooperativa con él, hasta que me invitaron a integrarme y así es como hace más de 30 años que estoy vinculada a la Directiva de la cooperativa. No fue fácil, pero desde el principio los compañeros Directivos fueron muy cuidadosos para que me sintiera cómoda.
¿Qué importancia tiene CALSAL para los productores socios y para Salto?
Con los años ha ido cambiando la forma en que la cooperativa es percibida por los socios. Quizás durante los primeros tiempos, los productores le daban más importancia porque eran más conscientes de que esta herramienta les aumentaba las oportunidades de comercialización, al posibilitar la existencia de competencia.
Hay que tener presente que los pioneros de CALSAL lucharon para que la cooperativa avanzara no solo en beneficio de ellos, sino de todos los productores de la zona y de la ciudad. Por ejemplo, actualmente tenemos más de 60 empleados permanentes entre administración, plantas de recibo y agroindustrias, que son familias salteñas que viven de nuestro accionar.
¿Cómo has vivido como mujer rural a lo largo de tu historia? ¿Lo ha sentido como un desafío?
Todo lo que uno emprende es un desafío. Es verdad que hoy el camino para las mujeres rurales es más sencillo que hace 30 años, porque la sociedad ha cambiado. Ahora hay más mujeres al frente de empresas rurales y también hay más mujeres integrando cooperativas agrarias.
Las comunicaciones en el medio rural han mejorado y eso ha simplificado la administración de los establecimientos rurales. Basta pensar que hace algunos años casi no había mujeres manejando vehículos, y hoy si uno sale a la ruta ve muchas más mujeres al volante.
¿Cuáles considera que son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el medio rural?
Hay que tener valor y perseverancia para enfrentar distintas situaciones, pero se puede. Este no es solo un rubro para varones, las mujeres también lo podemos hacer. Hoy las jóvenes que quieren dedicarse a este rubro enfrentan menos barreras y están más formadas, lo cual les facilita el camino.
¿Qué significa el campo para ti?
El campo es contacto con la naturaleza. Con el avance de la tecnología hay muchas tareas que se han simplificado y riesgos que se han minimizado, pero aún así en este sector vivimos bajo las circunstancias del clima: si llueve, si sale el sol, si hay helada o si hay granizo, por ejemplo.
Quienes vivimos del campo aprendemos a ser resilientes porque pese a las distintas circunstancias que puede imponer la naturaleza, al otro día tenemos que tener la fortaleza de levantarnos y empezar de nuevo.

