{"id":16552,"date":"2025-10-27T16:17:44","date_gmt":"2025-10-27T16:17:44","guid":{"rendered":"https:\/\/caf.org.uy\/caf\/?p=16552"},"modified":"2025-10-27T16:17:47","modified_gmt":"2025-10-27T16:17:47","slug":"union-rural-de-flores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/caf.org.uy\/caf\/union-rural-de-flores\/","title":{"rendered":"Uni\u00f3n Rural de Flores"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"650\" height=\"448\" src=\"https:\/\/caf.org.uy\/caf\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/2-650x448.jpg\" alt=\"Foto antigua de Ra\u00fal Go\u00f1i, hist\u00f3rico dirigente y referente del cooperativismo agrario, participando activamente en una de las tantas Asambleas de la Uni\u00f3n Rural de Flores.\" class=\"wp-image-16553\" srcset=\"https:\/\/caf.org.uy\/caf\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/2-650x448.jpg 650w, https:\/\/caf.org.uy\/caf\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/2-420x290.jpg 420w, https:\/\/caf.org.uy\/caf\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/2-768x530.jpg 768w, https:\/\/caf.org.uy\/caf\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/2-210x145.jpg 210w, https:\/\/caf.org.uy\/caf\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/2.jpg 1016w\" sizes=\"(max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ra\u00fal Go\u00f1i en Asamblea de URF<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-color has-link-color wp-elements-6686e30da0e05fac14bcd9fd50587470\" style=\"color:#094927\">Los que hicieron historia<\/h2>\n\n\n\n<p>A principios de los a\u00f1os sesenta los productores ovejeros ten\u00edan un gran problema: c\u00f3mo vender y obtener un buen precio por su lana. En Flores, un departamento fuertemente ganadero y con gran predominancia de la ovinocultura, principalmente por lo especial de la lana blanca que se obten\u00eda en aquellos campos, un joven <strong>Ra\u00fal Go\u00f1i<\/strong>, de 19 a\u00f1os, se uni\u00f3 a una cooperativa y se cruz\u00f3 con aquella problem\u00e1tica.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Era ganadero, al igual que su hermano mellizo y que su padre. Hab\u00eda heredado el oficio y el gusto por los ovinos por la cultura familiar y cuando se acerc\u00f3 a la <strong><a href=\"https:\/\/www.urf.com.uy\/\">Uni\u00f3n Rural de Flores<\/a><\/strong> (URF), la misma instituci\u00f3n en la que hab\u00eda participado su padre, no ten\u00eda idea de que un d\u00eda ser\u00eda parte de la historia nacional.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>En aquel tiempo, a nivel de los establecimientos la lana se vend\u00eda \u00abal barrer\u00bb o era clasificada en vell\u00f3n, barriga y cordero, pero no por finura o calidad. Y una vez que el comprador la ve\u00eda hac\u00eda una estimaci\u00f3n del precio, totalmente subjetiva, pensando en la finura del producto y la calidad del lote. Pero con el tiempo aquello cambi\u00f3: los productores comenzaron a remitir su producci\u00f3n a las cooperativas, donde se invirti\u00f3 en m\u00e1quinas y equipos enteros de personas que seleccionaban la lana por su calidad y finura, buscando as\u00ed una mejora en los negocios. Aquella actividad fue en Flores, por ejemplo, una gran fuente de trabajo local.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Ya conociendo el mercado interno y las dificultades que hab\u00eda a la hora de poner precios, los productores se juntaron a discutir cu\u00e1l ser\u00eda la mejor soluci\u00f3n para ampliar el mercado. Y la mirada se puso tras la frontera. La idea de salir al mundo a vender en conjunto les parec\u00eda la mejor. \u00ab<em>Sab\u00edamos c\u00f3mo funcionaba la cooperativa. Y a trabajar en equipo se aprende sobre la marcha<\/em>\u00bb, recuerda Ra\u00fal hoy, m\u00e1s de 60 a\u00f1os despu\u00e9s de aquel momento.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros desaf\u00edos fueron la clasificaci\u00f3n de la lana, la financiaci\u00f3n de las actividades previas a la exportaci\u00f3n y los viajes al exterior, principalmente a Europa, para conseguir clientes. Pero tras varias reuniones esto se solucion\u00f3: la clasificaci\u00f3n se har\u00eda en Montevideo luego de que cada cooperativa enviara su lana y la financiaci\u00f3n la dar\u00eda el <strong>Banco Rep\u00fablica<\/strong>.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Entre enero y febrero de 1965 la URF realiz\u00f3 sus primeras dos ventas al exterior. Inglaterra, Alemania Occidental, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Estados Unidos, Yugoslavia y Polonia, esos fueron los destinos en los que la lana uruguaya se pag\u00f3 a 277 pesos por kilo.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Para mejorar en los negocios, aquellos cooperativistas de Flores y otros de diferentes departamentos y cooperativas, como El Fog\u00f3n, de Durazno, se unieron para crear la <strong><a href=\"http:\/\/www.central-lanera.com.uy\/sitio\/intro\">Central Lanera Uruguaya<\/a><\/strong> (CLU), una cooperativa de segundo grado a trav\u00e9s de la cual canalizaron muchas actividades comerciales en conjunto. Fueron cerca de 60 los ovejeros y Ra\u00fal fue uno de ellos.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed que en septiembre de 1967 se hizo una gira por destinos de Europa, que dur\u00f3 un mes. Pedro Istebot por la URF, Roberto Mackinnon por El Fog\u00f3n y el contador Jorge Fascioli fueron los protagonistas de aquel primer viaje. Tras alquilar un auto en Europa y recorrer varios pa\u00edses, volvieron a casa sin ning\u00fan negocio concretado, pero con mucho aprendizaje.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Los viajes eran muy costosos, por eso se hac\u00edan de a dos o tres productores. Con poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os, aquel joven de Flores que hab\u00eda ingresado a la cooperativa hac\u00eda no mucho se prepar\u00f3 junto a otros directivos y, con el apoyo del Centro Cooperativista Uruguayo, viaj\u00f3 por el mundo para conseguir compradores internacionales de lanas uruguayas. Fueron d\u00edas los que pasaron estudiando posibles mercados y preparando la presentaci\u00f3n, las preguntas y los idiomas, siempre seguros de que la mejor carta que ten\u00edan para jugar era la calidad, que era excelente, producto de un gran esfuerzo en los campos. As\u00ed, Ra\u00fal arm\u00f3 el bolso, se subi\u00f3 a un barco y dej\u00f3 su casa en busca de un mejor negocio para todos, convencido de lo exitoso que pod\u00eda ser trabajar juntos con un fin com\u00fan.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Hasta hoy recuerda aquellos viajes en barco. Italia, Francia, Inglaterra, Alemania, Pa\u00edses Bajos, fueron varias las tierras que los productores visitaron para conquistar a los europeos. Sumadas a las americanas, como Colombia, M\u00e9xico y Estados Unidos. A la vuelta, era obligatoria la reuni\u00f3n para compartir con los dem\u00e1s los resultados; c\u00f3mo les hab\u00eda ido, qu\u00e9 hab\u00edan conocido, si hab\u00edan concretado negocios, las tecnolog\u00edas que hab\u00edan conocido, todo era una novedad. De a poco, aquellos viajes dieron frutos: desde el campo uruguayo mandaron muestras de las excelentes lanas, continuaron las comunicaciones por tel\u00e9fono y confirmaron todo por telegrama. As\u00ed, despu\u00e9s de mucho esfuerzo, se confirm\u00f3 el primer negocio de la CLU.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>En marzo de 1968 parti\u00f3 del puerto de Montevideo con destino a Virginia, Estados Unidos, el primer embarque de lana de la CLU: unos 25 fardos de arpillera con 12.000 kilos de lana y a\u00fan m\u00e1s kilos de esfuerzo compartido fueron el resultado de un hecho hist\u00f3rico.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>El primer embarque fue muy importante. Cuando logramos conectarnos con el exterior, nos cambi\u00f3 la vida. El d\u00eda que salimos al exterior cambi\u00f3 la cosa, cambi\u00f3 el panorama, porque tuvimos m\u00e1s libertad y otros clientes<\/em>\u00bb, remarc\u00f3 Ra\u00fal.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Desde all\u00ed, el abanico de mercados se amplific\u00f3, la demanda fue distinta y la industria se intensific\u00f3. En camiones y en tren, la lana de las cooperativas llegaba a Montevideo pronta para exportar, pero antes pasaba por un importante proceso de selecci\u00f3n. En Flores, la URF ampli\u00f3 su sede con dos galpones para el acopio y arm\u00f3 el Centro de Procesamiento de Lanas de la CLU. La lana iba directamente desde los campos hacia aquel lugar, en el que varias personas la clasificaban a mano por su finura y luego la prensaban, tambi\u00e9n a mano, para enfardar. Con la mejora de los negocios, la industria se fue tecnificando y en 1974 en ese lugar se arm\u00f3 una prensa hidr\u00e1ulica para enfardado que dej\u00f3 aquella tarea manual atr\u00e1s y simplific\u00f3 las tareas. En \u00e9pocas de zafra eran largas las filas que hac\u00edan los camiones para descargar la lana, y largas tambi\u00e9n eran las noches de trabajo, siempre codo a codo con un fin com\u00fan: mejorar.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed fue, Ra\u00fal lo recuerda hasta hoy, que el negocio mejor\u00f3. Tras aquel enorme desaf\u00edo de abrir mercados, Uruguay sali\u00f3 al mundo a jugar en las mejores canchas y en los campos los productores ve\u00edan los resultados. Ra\u00fal todav\u00eda se acuerda de cuando cobr\u00f3 sus primeras zafras: el dinero se reinvert\u00eda en alimento para los animales, para mejorar la producci\u00f3n de lana y as\u00ed aumentar las ganancias. El negocio era una rueda, dar para volver a tener, como el trabajo en equipo.<br \/><\/p>\n\n\n\n<p>Fue ese esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n y uni\u00f3n el que llev\u00f3 a la URF, a\u00f1os despu\u00e9s, a ser una de las fundadoras de las <strong>Cooperativas Agrarias Federadas<\/strong>, una instituci\u00f3n que, como recuerda Ra\u00fal, gener\u00f3 un gran intercambio entre productores de todo Uruguay. \u00ab<em>Conocimos a gente de todo el pa\u00eds y fue muy interesante. Ten\u00edamos el desaf\u00edo de hacer las cosas bien, llev\u00f3 su tiempo y aprendimos mucho juntos<\/em>\u00bb, concluy\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Relato N\u00b07 del libro \"<a href=\"https:\/\/caf.org.uy\/caf\/caf-presenta-libro-que-relata-historias-del-cooperativismo-agrario-en-uruguay\/\">40 a\u00f1os de CAF en 40 relatos breves. Entretejiendo historias del cooperativismo agrario en Uruguay<\/a>\" (2024), p. 36.<\/pre>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los que hicieron historia A principios de los a\u00f1os sesenta los productores ovejeros ten\u00edan un gran problema: c\u00f3mo vender y obtener un buen precio por su lana. 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